UN NUEVO INSTITUTO

Mario Suárez Álvarez 1ºB Bachillerato

Es 13 de septiembre, el verano se acaba, nos despedimos de la playa, el sol y las vacaciones y nos disponemos a volver al instituto, al duro trabajo y a la rutina; aunque para algunos esta rutina ha cambiado, algunos no volveremos al mismo centro donde llevamos desde los tres años y, quizás, algunos tengamos que empezar una nueva etapa de nuestra vida en el IES Pérez de Ayala.

Cuando observas el instituto durante los primeros días de clase, repleto de alumnos deambulando desorientados por sus largos pasillos, es fácil darse cuenta de que una gran parte de ellos somos nuevos y venimos de otros centros escolares. La mayoría procedemos de colegios concertados que, o no ofrecen Bachillerato, o este no tiene un precio demasiado asequible; pero también los hay provenientes de otros muchos tipos de institutos. Pero, ¿qué es lo que sentimos los nuevos alumnos al llegar al Pérez de Ayala? ¿Cuáles son nuestras primeras impresiones? ¿Qué es lo que más nos llama la atención, lo que más nos gusta? ¿Y lo que menos?

Tras atravesar por primera vez la puerta del instituto y observar la profundidad de los extensos corredores, no es difícil sentirse abrumado por la inmensidad del edificio. Aunque pronto, a fuerza de perderte en numerosas ocasiones, te acabarás acostumbrando al gran tamaño y longitud del centro. También nos sorprende la antigüedad del vetusto edificio y su ecléctica decoración. Muchos de nosotros provenimos de centros renovados; con las últimas tecnologías disponibles, pizarras digitales en todas las aulas, nuevos ordenadores… y al llegar al instituto, echamos esto en falta; aunque lo que realmente importa está más allá de las paredes.

En este centro se puede apreciar una buena atmósfera de respeto y tolerancia en las clases; a pesar de la gran variedad de culturas, estilos y actitudes que conviven, la deferencia y consideración es clara entre compañeros, al menos en la mayoría de las ocasiones. También podemos percibir un ambiente de acogida y apoyo a los nuevos estudiantes tanto por parte del alumnado como del profesorado que hace más sencilla la integración, es fácil sentirse como en casa al llegar al instituto.

Creo que para todos nosotros ha sido un gran cambio llegar a este nuevo centro y comenzar Bachillerato, pero también creo que todos lo estamos afrontando y nos estamos habituando al instituto con gran ilusión y disposición. Al final, ¿en que consiste la vida si no es en aprender a adaptarse?

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