LA HUELLA DE SEVERO OCHOA EN EL PÉREZ

“La ciencia siempre vale la pena porque sus descubrimientos, tarde o temprano, siempre se aplican”. (Severo Ochoa, Premio Nóbel de Fisiología y Medicina, 1959).

Con motivo del 25 aniversario de su muerte, en el IES Pérez de Ayala se realizó una exposición a través de murales, pósters, material bibliográfico, maquetas y modelos con el objetivo de dar visibilidad a la figura de este ilustre investigador asturiano.

Alumnado de Cultura Científica de primero de Bachillerato contribuyó con un mural en cartulina que trataba de recoger los diversos lugares en los que este ilustre investigador valdesano desarrolló su carrera profesional y las circunstancias personales y sociopolíticas ( censura, guerra civil española, II guerra mundial,…) que la condicionaron. Para su presentación se inspiraron en una de las contribuciones de Ochoa a la Ciencia, concretamente al conocimiento completo del ciclo de Krebs. Su mural representa así, a modo de ciclo, la vida del científico partiendo de sus comienzos en España, pasando por Reino Unido, Alemania y Estados Unidos y volviendo al final de su carrera a España.

La realización de este trabajo ha tenido, dicen, un impacto muy positivo en su aprendizaje. No sólo les ha permitido acercarse a la figura de un Premio Nóbel, sino que el hecho de trabajar colectivamente les ha resultado enriquecedor. En general, les ha transmitido valores de constancia, persistencia, entusiasmo,… y les descubre a un científico relevante para el desarrollo de la Genética Molecular.

Por ejemplo, para Mario Cerrillo Flórez, de 1º de Bachillerato C, Severo Ochoa fue un gran investigador que nos dejó un gran legado. Valora la importancia de sus investigaciones porque contribuyeron a sentar las bases para el desarrollo de Ingeniería Genética. Además, lo considera un referente para muchas personas y también para él mismo porque hasta el final de su vida tuvo el afán de descubrir, investigar y difundir, pese a que no lo tuvo fácil, teniendo que pasar por guerras y exilios. No sólo no se rindió, sino que además continúo con entusiasmo pese a las dificultades. Sin duda, Severo Ochoa no fue solo un gran investigador y científico, sino también un gran hombre querido y admirado por todos los que le conocían.

Opinión parecida se forja Laura Alamán Serna, de primero C, destacando la persistencia para lograr sus metas sin que ningún inconveniente le desviara de su camino científico. Este trabajo le transmite muchos valores importantes que según ella nunca hay que perder como son: el esfuerzo y el optimismo en el trabajo; el entusiasmo por la vida; la fe en conseguir nuevos logros pese a que en ocasiones los resultados obtenidos no sean los esperados; la felicidad hallada en los pequeños logros tras un camino lleno de fallos y/o adversidades y en conclusión, la persistencia como la que Ochoa mantuvo durante todo momento en su carrera profesional y que le llevó al éxito.

“Gracias a este trabajo hemos podido descubrir a un gran científico y persona” comenta Denis Álvarez Fernández, BC1 C. Encuentra sus descubrimientos esenciales para los estudios y avances de los que disponemos actualmente en el campo de la Genética Molecular, pues lo que consiguió sirvió de puente para ello.

Para Jennyfer Fernández, BC1 C, con este trabajo han podido descubrir a uno de los grandes impulsores de la Biología Molecular que además, destaca, es de nuestra tierra. Al igual que su compañera Sandra Álvarez Jamardo, valora la aportación del trabajo cooperativo para su aprendizaje. Les gustaría realizar más trabajos de investigación similares, que les permita conocer y valorar más a los científicos que han cambiado la historia tanto de la Biología como de la Geología.

A Laura Ferrero, que al igual que sus compañeros anteriores cursa la modalidad de Bachillerato de Humanidades y Ciencias Sociales, también le fascina el mundo genético al que Severo Ochoa dedicó su vida. Nos cuenta “me parece increíble como a través del descifrado genético, podemos explicar por ejemplo por qué tenemos los ojos de un determinado color o por qué mi hermana los tiene de otro distinto”. Este trabajo la ha ayudado a introducirse en un campo prácticamente desconocido para ella, al igual que a sus compañeras de grupo Génesis Bazurto y Kelly Stefanía.

Candela Martínez, de 1º A, aunque ya había oído hablar de Severo Ochoa (cursa la modalidad de Bachillerato Científico y Tecnológico), ahora es más consciente de cuál ha sido su aportación a la ciencia. Opina que en España no valoramos lo suficiente la relevancia de su trabajo por el poco reconocimiento que se le hizo. Alaba también la constancia y dedicación; se necesitan horas y horas de estudio y trabajo así como saber aprovechar las distintas oportunidades que se presentan para alcanzar verdaderos retos. Además, valora muy positivamente el trabajo en grupo destacando la mayor creatividad conseguida así como la mejora de la comunicación entre compañeros. En general le ha resultado muy estimulante tanto desde el punto de vista de acercarse a la figura de una persona tan representativa como es Severo Ochoa como desde el punto de vista de la forma de trabajar en equipo.

Claudia Estefanía Martínez Rodrigo, también de Ciencias, resalta al igual que Candela la escasa valoración que se dio en nuestro país a un científico de tal talla y renombre internacional. En cuanto a su persona, lo considera un ejemplo de constancia y de cómo cuando algo te gusta y trabajas en ello con entusiasmo, al final obtienes la merecida y esperada recompensa. Esta pasión y este amor de Severo Ochoa por la ciencia es también resaltada por su compañera Victoria Giganto, de 1º A. Fue este entusiasmo el que llevó a Ochoa a desplazarse varias veces a lo largo de su carrera para poder seguir investigando en su campo.

 

En conclusión, parece que el objetivo de esta exposición se ha logrado de manera satisfactoria y al menos en nuestro centro, la trayectoria científica y la contribución a la ciencia de Severo Ochoa obtiene su merecido reconocimiento y valoración y transmite valores importantes para el desarrollo personal y profesional de nuestro alumnado.

Severo Ochoa puede considerarse el padre de la Biología Molecular en España ya que, directa o indirectamente, ha formado a un gran número de investigadores españoles en este campo, destacando entre sus discípulos más aventajados la ilustre bioquímica, también valdesana, Margarita Salas.

 

 

 

 

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